-¿Te vas a Madrid? ¿Estás seguro? -Sí, claro. -Pero, ¿tú sabes que no vas a tener esto? -¿El qué? -Eso que no ves: no hay nada que te tape… Aquí siempre sabes que puedes venir aquí y mirar hacia allá, y ver que nada te retiene… Es un alivio.
Pues sí, a veces, hacemos cosas extrañas, pero seguro que, en cierto modo, vale la pena el cambio… Habrá que venir de vez en cuando a liberarse.