La última semana ha sido especialmente intensa. Empezó con el fin de semana en Hogueras. Bautismo de fuego como madrileño: en la A-3 comulgué con el resto de villanos, sufriendo el típico atasco de salida (a más de 100 km) de Madrid. Luego, las 48 horas en Alicante fueron como tenían que ser, dormir poco, y mucha playa, mucha piscina, mucha vida familiar, y mucha vida nocturna.


Y el resto de la semana en Madrid, también ha dado de sí. Vinieron mi ex-compañero de piso y mi ex-jefe de Sevilla a trabajar a Getafe, y aprovechamos para cenar con ellos el lunes. Me confirmaron las fechas en que iré a Suecia. Hemos seguido la preparación física para la temporada 2007/2008 corriendo por el parque. He fijado también la fecha de mis vacaciones, y ya tengo los vuelos y el albergue. También un día aproveché para quedar con amigos varios.
Y para acabar, el jueves, la empresa decidió que era día de team-building, esto es, nos fuimos a Cercedilla a un sitio de Multiaventura, y allí que nos pasamos la mañana saltando de árbol en árbol a través de tirolinas, puentes de cuerda, maderas inestables y cosas similares. No comentaré lo patoso que fui ni lo mucho que me duelen distintas partes de mi cuerpo hoy. Encima, por la tarde-noche, había venido un amigo de Sevilla, con el que estuvimos tomando algo.
Ahora a ver lo que deparan los próximos días. Este fin de semana está bastante ocupado, veremos qué tal la semana…
Una semana más, y ésta ha estado movidita. El finde pasado vinieron Inda y Yuka de visita a la capital de España, y aunque se mojaron de lo lindo, lo pasamos bien… Madrid les va gustando. Además, el domingo por la noche, el Real Madrid ganó la Liga, y tuve la oportunidad de conocer Pinto (sí, el de la frase entre Pinto y Valdemoro) ya que el tren de Santi se había quedado parado allí, porque había tenido lugar un arrollamiento, y me acerqué a por él. Tuvimos la enorme suerte de vivir en primera persona la euforia de los coches pitando y con las banderas por todo Madrid. Hablando de fútbol, empieza a preocuparme el hecho de que cuando fui a Valencia, el Valencia empezó sus años dorados; el año pasado en Sevilla, el equipo del Nervión también se salió del escalafón; y ahora, el Madrid, vuelve a recuperar su esplendor perdido… ¿Seré el talismán? Jeje.
Por otra parte, esta semana en el trabajo ya he empezado a hacer finalmente cosas, lo cual hace los días muchísimo más entretenidos que al principio; y en el piso ya tenemos ADSL (se acabó el robarle el Wi-fi a los vecinos), después de eternas peleas con Telefónica. Además, ya hemos empezado la temporada de verano, corriendo por el parque de enfrente de casa (ojo, que aquí están en cuesta).

Segunda semana en Madrid. Poco a poco, empiezo a acostumbrarme a esto de trabajar. Y ya tengo una “rutina”: ya tengo tarea, con lo cual estoy más que entretenido en el trabajo; el cuerpo ya se ha acostumbrado a que las 6:45 es una hora más que decente para ponerse en marcha; el coche ya se ha aprendido el camino; la radio sabe qué emisora hay que sintonizar; siempre está la misma plaza libre en el aparcamiento;… No sé de dónde se habrán sacado eso de que el hombre es un animal de costumbres, jeje.
Por lo demás, voy conociendo mejor mi barrio, sus accesos (los famosos túneles de la M-30 tienen su gracia) y alrededores; y me estoy dando cuenta de que existen, al menos dos Madrid distintos. Uno es el Madrid en metro, que es muy fácil de conocerse (en las bocas de metro dan unos papeles con unas líneas de colores pintadas muy prácticos), pero el Madrid en superficie… Ése es más difícil. El otro día hice todo este camino porque me dejé llevar por mi orientación… Claro, pasó lo que pasó, 20 minutos dando vueltas cuando estaba a sólo 500 metros de mi destino…


Seré breve porque he encontrado un vecino generoso con su ADSL, y no quiero abusar, así que tampoco pondré fotos todavía.
Ya nos hemos mudado. Fue un fin de semana durísimo, pero ya está todo (o casi) en su sitio. Estamos teniendo algún problema con el alta del teléfono, que ya comentaré más adelante porque es gracioso pero, por lo demás, bien.
El trabajo, poco a poco. Ha coincidido mi llegada con una avería en la red, y no he podido “trabajar” (estudiar documentos que estaban en red), así que está siendo un poco aburrido al principio. Hoy ya se ha arreglado, y ya me han dicho que me quieren ver la semana que viene produciendo. Primeras impresiones positivas de la empresa: desde el primer día tenía mi usuario, mi equipo, mi mesa, acceso al garaje, etc.; que no muchas las empresas pueden decir esto el primer día.
Y ya está, acostumbrándome a madrugar de nuevo, que tampoco es tarea fácil después de tantos meses en el dique seco.