Hola, ¿es el enemigo?
Si queréis que cuando llamáis al teléfono de atención al cliente os atienda una persona de carne y hueso, en lugar de pasarte 5 minutos lidiando con el contestador inteligente "Disculpe, no le he entendido...", sólo hay que usar las palabras mágicas:
-Por favor, di brevemente el motivo de tu llamada.
-HACER UNA RECLAMACIÓN
-Le atiende X, ¿en qué puedo ayudarle?

3 Comentarios:
Yo he hablado tanto con la máquina que me sé los menus de memoria y ya solamente tengo que teclear los números de las opciones. Asi no descargo nada contra la máquina y lo hago directamente con la persona que salga. Lo siento, mi mala leche explota en la primera palabra, y esa hay que reservarla para cuando te saludan...
Menos mal que estudio megisterio, porque no podría trabajar núnca como teleoperador de ninguna compañía telefónica.
Jejeje... ¿Cómo que te reservas la mala leche para cuando te saludan? Hay que ser conciliador... ;-)
Unos amigos tienen una teoría distinta. Dicen que si te pones a alabarles por su gran servicio te atienden muy bien, hasta que les saltas la queja.
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