Archives

Categories

Subscribe to Blog via Email

Enter your email address to subscribe to this blog and receive notifications of new posts by email.

Subida al Puig Campana

Después de decir que sí a hacer una ruta de senderismo el domingo pasado, por Alicante me di cuenta que iba a ser la primera ruta “seria” de este tipo que hacía en Alicante… Y menudo estreno. La ruta era calificada por los organizadores, el Ayuntamiento de El Campello, como de Dificultad Alta, de 15 km de longitud, y 1000 metros de desnivel… Bueno, según mi GPS, fueron 18 km, 1278 metros de desnivel, y dificultad infinita.
puig campana
El Puig Campana es una de las montañas más emblemáticas de la Bahía de Alicante, y uno de los picos más altos de la provincia. Toda una referencia para los que vivimos por la zona, y con una bonita leyenda sobre el origen de su curiosa forma: un gigante enamorado le dio una patada a la montaña, provocando el característico tajo y formando la cercana isla de Benidorm.

Untitled

La ruta la empezamos en el pueblo de Finestrat, ya que al autobús no podía subir más. De esta forma, el primer tramo hasta la Font del Molí, venía “de extra”. De la Font del Molí emprendimos la ruta circular alrededor de la montaña, dejando “el kilómetro vertical”, de lado. Esto es una ruta que sube “directo” a la cima (1000 metros de desnivel), sin rodeos, por un camino de piedras, y con una pendiente espectacular… Pero nosotros fuimos “poco a poco”. Seguimos la ruta circular, un PR muy bien señalizado, hasta el Coll del Pouet. En este punto, en la cara Norte de la montaña, el camino se bifurca en una ruta de unos de 2 km de subida para salvar los 600 metros de desnivel restantes, o la continuación de la ruta circular.

Untitled

Cogimos, por supuesto, el ascenso hasta la cima, con un “agradable” viento, que en ciertos momentos venía con rachas bastante fuertes, con nubes que impedían disfrutar del fantástico paisaje, y con una sensación térmica no todo lo agradable que podría haber sido. Hicimos cima rápido, fotos, y a regresar al Coll del Pouet, donde hicimos una rápida parada para comer, y terminar la ruta en Finestrat donde la habíamos comenzado, casi 8 horas después de haber partido.

Untitled

Cinco islas en cuatro días

El pasado puente de Todos los Santos (1 de noviembre), nos volvimos a embarcar camino de Ibiza, en lo que sería el cierre de la temporada náutica de 2016. Esta travesía totalmente “fuera de temporada” tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

ibizadetodoslossantos1000x600

La ventaja está clara: la cantidad de embarcaciones en las calas de Ibiza es infinitamente menor, por lo que se puede disfrutar de la isla en su plenitud. Además, el tiempo, que era un riesgo importante, nos respetó dándonos los últimos 4 días de calor tal que permitiera bañarnos.

La desventaja, en cambio, son las pocas horas de luz, que nos hicieron modificar los planes, especialmente las travesías, ya que no hay horas de luz suficientes para hacer Alicante-Ibiza, así que optamos por travesías nocturnas. Es curioso también que, de forma natural, la falta de luz fuera (y las bajas temperaturas nocturnas), nos hacía recluirnos dentro y acabábamos teniendo horarios bastante alineados con la luz solar. Una vida bastante “slow” para lo que suele ser habitual.

IMG_20161029_111244

El viernes noche, una vez llegó toda la tripulación, fijamos los pertinentes turnos de guardia, y partimos del Puerto de Alicante con un rumbo paralelo a la Costa Blanca para minimizar las horas en las que estaríamos lejos de la costa, virando a la altura de Calpe hacia Cala Saona, en Formentera. La travesía fue bastante apacible, reseñando sólo un par de cargueros que pasan por el Separador de Tráfico que hubo que librar adecuadamente.

20161029_140426

Llegamos a Cala Saona justos para comer, darnos un baño, y confirmar que teníamos la isla prácticamente para nosotros solos. La última vez (junio) que estuve en Cala Saona había cerca de 40 barcos y, esta vez, sólo 4.

20161029_143703

Por la tarde, enfilamos hacia la Isla de Espalmador, donde pasaríamos la noche fondeados en una boya. En este trayecto contamos con un poco de viento de través que nos permitió incluso quitar el motor un rato. Por la mañana pudimos hacer una pequeña excursión a tierra para ver si había algún resquicio del incendio del verano, y donde fuimos atacados por mosquitos hasta la saciedad.

ibizadetalle

De Espalmador, partimos hacia Tagomago en un día con total ausencia de viento, por lo que desayunamos en travesía. Toda la costa desde Ibiza hasta Tagomago era una zona totalmente nueva para mí y la cala SW de Tagomago fue todo un descubrimiento porque el fondeo es muy agradable (al menos en estas fechas!). Además, en su cercanía hay siempre delfines, y pudimos ver unos cuantos nadando muy cerca de nuestro barco. Los delfines siempre es una buena forma de redondear una salida náutica.

20161030_140025

Después del baño y la comida, emprendimos la vuelta hacia el puerto de Ibiza, que era nuestra única noche en puerto. Siempre está bien tener un día de asueto, tomarse algo en tierra, y en mi caso, aprovechar para visitar a Paloma y Laia, su recién nacida hija. Además, aprovechamos para visitar Dalt Vila, la parte alta de Ibiza, y la más interesante turísticamente, ya que buena parte de la tripulación no la conocía. La marina que elegimos para atracar fue Ibiza Magna, cuya ubicación es perfecta, porque estás ya en el propio casco antiguo, pero que también tuvo inconvenientes: las duchas estaban en obras (i.e.: no había) y los ferries movían bastante el barco. El Puerto de Ibiza no estaba tan animado como en verano, pero pudimos ver el Prince Abdullaziz, el barco de la familia real saudí, que pasa los veranos en Ibiza junto a sus propietarios y su séquito.

20161030_224706

Tras Ibiza, el objetivo era emplear el día (el último en las Islas), para navegar en dirección Este. Así cruzamos el Freu Petit (el día era muy tranquilo), navegamos por Ses Salines, donde pudimos ver un barco cargando sal, y proseguimos a Cala Jondal, famosa por albergar el famoso Blue Marlin. Sacamos la auxiliar, y nos acercamos a tierra a tomarnos una cerveza Isleña, cuya botella es, en sí misma, un souvenir ibicenco. Tras el baño, la comida, y una ronda de cócteles, nos dirigimos a Cala D’Horts, para ver uno de los atardeceres más espectaculares de Ibiza, y para descansar un poco antes de emprender la travesía de regreso a la península.

IMG_20161031_174912

Tras el atardecer a las 6, decidimos zarpar hacia la península las 8, para poder aprovechar un poco del día siguiente. Así, una vez libramos Es Vedrà, pusimos rumbo directo a Tabarca. Nuevamente hicimos turnos, y precisamente cuando me desperté, había tenido lugar una de las anécdotas del viaje. Antes de subir a cubierta, miré el GPS, y vi que estábamos navegando en dirección Norte. En el mapa, de hecho, se puede ver ese cambio de rumbo. ¿La razón? Parece que habían maniobrado para dejar pasar a una embarcación de recreo… de 500 pies, que navegaba en dirección Sur. Al recuperar cobertura de móvil, comprobamos que el barco en cuestión era el Eclipse, el segundo barco de recreo más grande del mundo, propiedad de Abramovich, y dotado incluso con misiles.

Con la llegada a Tabarca, un último baño, y rumbo directo al Puerto de Alicante. Se acabó lo que se daba. 5 islas (Formentera, Espalmador, Tagomago, Ibiza, y Tabarca) en 4 días, y baños todos los días. Sólo habríamos pedido un poco más de viento, pero tampoco hay que abusar.

My First Flight

During the traditional summer BBQ organised by my friend Javi, we agreed that the time for a new visit to Toulouse had arrived. This time it would include a new ingredient that the previous ones did not have: flying with him as a pilot. I like Toulouse, I like its food, several friends are also there, and flying for the first time in a small aircraft added an extra dose of adrenaline to the cocktail.

The adventure started a few days before my arrival to Toulouse. Javier sent me an e-mail with some options, with a message: “You will need to choose what to fly over, if the meteo allows it”. Inside, several options with pros and cons. We finally decided to go for a route he already made several times: flying to Auch, where we would have lunch, and then flying back. The main drivers for selecting this was obviously that taking a plane to go for lunch is quite a cool statement, plus it included the possibility to fly over Toulouse-Blagnac airport, and at least two take-offs and landings. It is important to remind here that Toulouse is home of the Headquarters of Airbus, as well, as the Final Assembly Line (FAL) of several of their models…

toulouse

First thing we had to do (although that was done already for the previous time) was the Flight Plan. (Note this post uses the plural as a literary resource… the truth is that most of the “we” should be Javi, i.e. the pilot). That is, tracing the route you want to follow on the chart, plus writing the different tracks in a sheet of paper for the pilot’s convenience.

Once we arrived to the aerodrome, there were a number of checklists to be completed by all pilots to ensure everything is as it should be before the next step. There is a checklist before jumping into the plane, one before starting the motor, another one before entering into the runway… These checklists were followed by Javi to the word, and it is done today in every single flight too. Safety first is more than a nice thing to say when talking about machines that fly.

After refuelling, and the several checklist had been completed, we finally took off from Lasbordes Aerodrome (1) in F-GTPK, DR44. I must admit the first couple of minutes were not easy for me. I believe the adrenaline was not flowing enough to cope with the feelings with the first turn… But these took just a three minutes, then we started navigating which was fun (and I started the GPS tracker!). We requested permission to the controllers to cross the airport… which they denied, as there was commercial traffic at that moment, so we took a detour around Toulouse to be able to arrive to Such. This was a challenging part as we had to find a new checkpoint following the controllers indications and alter the original route.

Navigation up there is quite an interesting topic. These aircrafts do not have a visual GPS software to help the pilot, but quite sophisticated, but analog instruments plus a key tool: your eyes… That is why the pilot is entitled to fly “visual”. Navigation is all about having a chart in paper, and recognising the different elements (a town, a road, a mountain, a river, …) on the ground… once you find one of them, you trace a line to your destination, decide the heading and use some analog devices to follow the desired track. This is a challenging task. It is not easy to confirm that certain small town is indeed the one you are looking for, and it takes some time flying over an area to recognise them at first sight those points.

You can imagine how useful controllers are in these situations. They can help you find your way if you do not manage to do it yourself, and they provide traffic information in your route to make it a more pleasant journey. In the end, you are moving at 200 km/h and flying for a few minutes in the wrong direction can lead to a messy situation. Controllers are in charge of different zones, and when you cross from one to another, you shall change your radio to the new station, say hi, and they normally give you a code to tune your transponder. Now they can “see” you in the radar…

Once we managed to find the new route, it did not take us long to arrive to Auch aerodrome (A). This aerodrome has no control tower, so you have to do everything by yourself… like identifying which is the most appropriate pathway to use by checking the predominant wind direction or announcing by radio our intentions. Landing was softer than I expected (although adrenaline was also there landing with us), we parked the plane, and had lunch at Jean-Philippe’s restaurant with views to the aerodrome and our plane.

After lunch, it was time to continue our route through the Gers region to sight some castles. In this case, we had a particular goal to find Lupiac (D), also known as D’Artagnan’s town, as it hosts the two castles where the real D’Artagnan was born (Castelmore) and lived (La Plagne). We succeeded thanks to Javi’s previous work in Google Maps, and in the field (he had been in Lupiac before), and started our route back to Toulouse, with the only surprise of a couple of gliding aircrafts flying at the same altitude than us. When we arrived to Toulouse-Blagned, we were denied crossing it again, this time due to some photo shooting taking place, so we surrounded it, and landed in Lasbordes again… safely.

Formentera

Con el reciente cambio de legislación, los Patrones de Embarcación de Recreo, podemos “cruzar” a las Baleares desde la Península. Hacer esto, que ya había hecho un par de veces de tripulante, como patrón, era un objetivo para 2016, y la primera semana de junio parecía perfecta para cumplirlo.

ibiza-general-840x400

La elección de la fecha estaba condicionada porque mi amigo Javi iba a hacer dicha travesía desde Denia, y mi primera vez quería que fuera con alguien de confianza cerca, por si las moscas la mente flaqueaba y necesitaba algo de apoyo. Así que el momento estaba fijado: miércoles por la noche ida, y domingo por la mañana, vuelta. Sólo quedaba elegir puerto de salida (Alicante), y fijar un tiempo antes y después para llegar a las cercanías del Cabo de la Nao para que nuestras rutas fueran similares.

Así, partimos de Alicante el martes por la mañana, con rumbo a la bahía de Altea. Navegación tranquila hasta la cala de la Mina (A), donde las boyas allí instaladas nos dieron un buen cobijo para la esa noche. Primera vez que todos los de la tripulación pasaban fuera de puerto, con todo lo que ello implica.

ibiza-costablanca-640x600

El miércoles por la mañana fuimos a Moraira (B) donde pasamos el resto del día tranquilamente en El Portet, aprovechando para hacer unas compras, y repostar agua y gasolina en el Puerto. Al anochecer, empezaron a llegar las primeras olas como consecuencia del viento sur que llevaba soplando todo el día, y que nos ayudaría en la travesía a las Pitusas, y levantamos el fondeo, para dirigirnos al norte, y a la altura del cabo de la Nao, emprender rumbo 90 en dirección a la playa de Ses Illetes, con picos de 8 nudos de velocidad gracias al viento de través constante

Como en casi cualquier travesía, en esta tampoco faltaron las anécdotas.
En primer lugar, descubrimos que a nuestro barco no le funcionaba la luz de alcance, así que la suplimos con la de fondeo, que aunque no reglamentaria, sí permitiría a los otros barcos vernos si venían por detrás.

_MG_9717

En mitad del canal, además de tener que maniobrar para esquivar un carguero (algo más o menos normal, y hasta previsto), también nos encontramos con una flota de barcos pesqueros, justo en nuestra trayectoria.

IMG-20160603-WA0040

Gracias al AIS, confirmamos que estaban parados, por lo que podíamos acercarnos tranquilamente y pasarles por la proa, para evitar sus redes. Por si acaso no lo teníamos claro, cuando estábamos a un par de millas, nos llamaron por radio, para preguntarnos nuestras intenciones. La conversación fue tal que así: “Buenos días. ¿Nos habéis visto?” “” “¿Y a mis compañeros que están a mi proa y a mi popa?” “” “Ah, pues pasadnos por nuestra proa, eh?” “” Aún así no debió de quedarse muy tranquilo y nos apuntó con una linterna cuando le pasamos. Unas millas más adelante, volvimos a repetir la operación, nuevamente nos llamaron, nuevamente les tratamos de tranquilizar, y nuevamente les esquivamos sin apenas variar nuestro rumbo. En esta segunda maniobra, desde nuestro barco amigo, también nos llamaron preocupados (en el radar parecía una colisión).

_MG_9667

Parecía que todo lo difícil había acabado, y dejé a los dos tripulantes que estaban de guardia solos en cubierta con una premisa clara: “vuelvo en unos minutos -cosas de la naturaleza-, si veis algo raro, bajad la potencia del motor (el viento había caído mucho), y ya subiré”. Al minuto de haber bajado, oigo como baja la potencia del motor (extraño, no había nada hace un minuto), y al segundo minuto habían bajado a por mí: “Nacho, hay algo raro por proa”. Cuando subí, la visión era realmente espeluznante, de poner los pelos de punta: una gran bola naranja… con forma de media luna. Parece que la vigilia les empezaba a hacer mella y en lo que era una luna en cuarto creciente saliendo por el horizonte, ellos estaban viendo una especie de vela de un barco fantasma o similar.
Además, a mitad de la travesía, empezamos a ver unos destellos luminosos que salían de debajo del barco y se quedaban atrás, y que concluimos que eran medusas a las que asustábamos con nuestro avance.

IMG_0618

Al par de horas empezó a amanecer, y llegamos a la hora del desayuno a Ses Illetes (C), en Formentera, donde una hora más tarde llegaba el otro barco, que había ido a unas 8-10 millas de nosotros todo el camino.

_MG_9737

Bañito reponedor, comentarios sobre la travesía, primeros pasitos con la Zodiac (dos días después seríamos íntimos con ella, pero ese primer día no fue precisamente un camino de rosas), paseo por la playa, fotos de postureo, cerveza, comida a bordo y rumbo a Cala D’Hort (D) en Ibiza.

ibiza-ibiza
La parada en Cala D’Hort venía un poco obligada por la necesidad de que una tripulante cogiera un avión de vuelta (no estaba asustada, no, pero tenía una boda en la Península). De paso aprovechamos para tomar algo con mis amigos ibicencos.

20160603_135307

Al día siguiente, tras desembarcar a Sofía, nos dirigimos de vuelta hacia Formentera, con una parada en Ses Salines (E), incluyendo chiringuito ibicenco, y presenciando una inspección de la policía de Aduanas a uno de los catamaranes vecinos, que duró una hora larga…

20160604_104922

De ahí nos dirigimos a Cala Saona (F), una de esas calas que te hace preguntarte por qué la gente irá al Caribe en busca de playas. Aquí pasamos una noche plácidamente fondeados. A la mañana siguiente, nos dimos un paseo por los acantilados, y emprendimos ruta de navegación hacia Espalmador (G), uno de los sitios más impresionantes del archipiélago, en cuyo campo de boyas pasamos nuestra última tarde y noche en las Pitiusas.

_MG_9742

A la mañana siguiente, al amanecer, salimos de vuelta hacia la Península, con un rumbo ligeramente Sur para llegar a Calpe (H), y de nuevo tuvimos suerte con la meteorología, ya que el viento empezó a soplar a unos 8-10 nudos con componente norte, lo cual hizo la travesía amena y rápida.

20160604_203817

En Calpe nos quedamos en el puerto, para reponernos de las penurias de no haber tocado puerto en 4 días, y el último día, lunes, volvimos a Alicante en un día excesivamente tranquilo (para mi gusto). Esa tranquilidad, no obstante, permitió la toma de sol tranquila con el suave mecer de las olas, como colofón a una gran semana de vacaciones en la primera semana de calor de la temporada. Plan perfecto.

Travesía a la Manga del Mar Menor

La salida náutica de mediados de mayo empieza a ser un ritual y esta vez, repitiendo base (Alicante), salimos hacia el “desconocido” Sur de la Isla de Tabarca. El plan era llegar al Mar Menor del tirón el primer día y volver tranquilamente en dos. Esto es muy útil para los tripulantes no iniciados: si sobreviven al primer día, aguantan todo.

mangamarmenor

La predicción reforzó nuestra idea inicial: el fuerte viento de poniente empujaría al Malta Blue hacia el Sur rápidamente. Así que cogimos todos los rizos que pudimos, repartimos Biodramina, y emprendimos el camino del Sur lo más separados de la costa que podíamos para minimizar las rachas de viento que se cuelan por los valles.

CostaAlicanteMurcia-Mayo2016-14

El fuerte viento por la tarde se convirtió en muy fuerte, con rachas de 25-30 nudos, y unas cuantas horas con el barco muy escorado. Así, llegamos a los diques del Canal del Estacio, donde esperamos la hora en la que se abriría el puente levadizo que esperábamos nos condujera al Mar Menor, donde disfrutaríamos de un fondeo tranquilo…o no.

CostaAlicanteMurcia-Mayo2016-4

En cuanto llegamos al Mar Menor, cambiamos de idea. La combinación fuerte viento y el bajo fondo del Mar Menor había convertido nuestro soñado fondeo relajado en una suerte de río bravo que nos hizo conocer el mayor puerto deportivo de España: el Tomás Maestre (A).

CostaAlicanteMurcia-Mayo2016-28

Al día siguiente, navegamos un poco por la mañana por el Mar Menor, nos dimos un baño en mitad del mismo, y enfilamos de nuevo el Canal del Estacio en dirección al Mar Mayor. Este nuevo cruce fue bastante espectacular: nos colocamos en la “pole” de una flota de 15 o 20 barcos que lentamente cruzamos hacia el Mediterráneo… Ir avanzando por el canal esperando que el puente se abra antes de que tú llegues es ligeramente emocionante.

CostaAlicanteMurcia-Mayo2016-38

Ya en el Mar Mayor, con una meteorología mucho más apacible, pero que todavía nos permitía la navegación a vela, nos dirigimos a Cabo Roig (B). Aquí pasamos un agradable fondeo a mediodía, para acabar navegando por la tarde a la Marina de las Dunas de Guardamar (C), en la desembocadura del río Segura. Si estás leyendo esto: ojo con el canal de entrada y su baja sonda…

CostaAlicanteMurcia-Mayo2016-41

El último día, vuelta al puerto de Alicante, con la parada de rigor en Tabarca (D) para comernos un buen arroz en Gloria. Con todo los imprescindibles completos, vuelta al puerto de Alicante a tiempo de repostar, y coger el tren de vuelta a Madrid… antes de la siguiente salida.

20160516_152656

Photos by Sara.

%d bloggers like this: