One of the things I especially miss from Germany are the stands in the street, where you can buy some food “zum mitnehmen” (to take away) and eat will you walk. Of course, this cannot be made with all kind of food, but kebab (the best kebab in the world outside Turkey can probably be found in Germany, as Turks are the most important foreign community), sausages or salads are perfect for a walk.
In my last visits to Munich, which were in summer and spring, I could also enjoy something else: strawberries from the fruit stands, which together with the asparagus stands (yes, only asparagus), offering colorful views in the rainy days… Because it doesn’t matter the day: if you go to Germany, take an umbrella because it will rain.
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Last weekend I went with some colleagues from the office to celebrate the New Year… As our agendas were pretty full in the end of the year, we decided to postpone it a couple of weeks. After all, it is just an excuse to get together, practice some hiking and enjoy good and lots of food.
Hace ya unos meses, un amigo me envió una invitación para colaborar en Kiva. Lo miré un poquito, me convenció, y me dije que algún día escribiría sobre ello en el blog. Y bueno, he tardado un poco, pero el post ha llegado… gracias a que me lo ha recordado recientemente vía Facebook con el vídeo que incluyo en este post.
Kiva es una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro que se dedica a coordinar microcréditos a través de Internet para ayudar a financiar ciertas áreas del Planeta que necesitan ayuda. Es decir, que, al contrario que otras ONGs, en Kiva tú das una pequeña cantidad (desde 25$) que junto con otras aportaciones se convierte en un crédito a una persona o grupo de personas determinados (pequeños empresario/s) que te explican en la web para qué quieren el dinero y que lo reciben íntegramente. Como todo crédito, tiene su periodo de devolución, con lo que realmente no estás “dando” sino “prestando” dinero que financia pequeños negocios. Es “enseñar a pescar” en el estricto sentido de la palabra. 🙂
Como ya he dicho, tú no dejas tu dinero ciegamente, sino que Kiva te permite elegir en qué préstamo quieres participar: cada beneficiario tiene su página con información sobre su negocio y para qué necesita el préstamo, y tú eliges. Por ejemplo, un panadero que necesita financiación para comprar ingredientes de mejor calidad, o un comerciante que tiene que comprar stock para poder venderlo y que lógicamente necesita financiación, o alguien que quiere comprarse una moto para hacer de taxista, etc.
Kiva sólo actúa de intermediario entre el capital (es decir, nosotros) y unas organizaciones locales, que son las que realmente están en contacto con los beneficiarios, y las que se encargan de recuperar el capital invertido.
Hacer un microcrédito en Kiva es muy sencillo: Kiva se conecta a tu cuenta de Paypal, se carga tu cuenta en Kiva, y tú decides a quién darle el microcrédito. Posteriormente, irás recibiendo notificaciones cuando te vayan devolviendo el crédito en los plazos acordados, y cuando vuelvas a tener saldo suficiente (hay un mínimo de 25$ por crédito), puedes volver a prestarlo, o incluso pedir que te lo reintegren a tu cuenta de Paypal.
Bueno, ¿a qué esperas?