El otro día me mandó mi amigo Néstor una noticia muy interesante del periódico Spiegel: Norwegens Kühe schlafen jetzt auf Matratzen, o lo que es lo mismo en cristiano: las vacas de Noruega van a dormir a partir de ahora en colchones. Qué majos, los noruegos, cómo cuidan a sus vaquitas. Sí y no. Resulta que han promulgado una ley (sí, como lo oís, una ley) que obliga a los dueños de vacas a proporcionar a éstas un bonito colchón para que duerman a gusto las señoritas. Como diría Obélix: están locos estos noruegos… Pero es que no es cosa de los noruegos: ellos sólo aplican la directiva europea correspondiente. Ahhhhhh, eso mejora mucho las cosas. Lo único que han hecho los noruegos es cumplir órdenes (demasiado rápido, tal vez) de Europa. Bueno, vale, estos europeos están locos, o estamos, mejor dicho. Sí, eso es cierto, pero tenemos excusa: hay unos estudios que relacionan la comodidad del establo de las vacas con la cantidad de leche que éstas producen, llegando a un 10% más. Ahhh, entonces la culpa es de las universidades que tienen demasiado personal de investigación ocioso, ¿no?
Madre mía, cómo está el mundo.
No es ninguna metáfora. Este post va de cocina. En concreto de cómo hacer una buena sepia o calamar a la plancha. No sé a vosotros, pero a mí nunca me sale del todo buena, se me queda un poco dura, no sé cuándo está, etc.
Hoy mi madre en la pescadería se ha enterado de todos los secretos de la cocina de estos bichos; y yo que quiero que me invitéis a comer (cenar también se acepta), voy a compartirlo con vosotros.
Había algunas cosas que solía hacer y que no ayudan en nada a la textura final. No se debe lavar el calamar antes de ponerlo en la sartén (sólo hay que mirar a ver si hay algún pez que estuviese a punto de comerse), ni se debe cortar en trozos más pequeños, ni echarle sal, ya que si no, se queda muy duro.
Respecto a la forma de hacerlo es la siguiente. Se pone el bicho en cuestión en la sartén apoyado por el lado donde tiene la concha (tiene otro nombre, pero no me acuerdo) y se va haciendo. Cuando esa concha se salga, es que ya está hecha, y podemos darle la vuelta para que se haga un poco por la otra parte, y directo a la mesa. Para chuparse los dedos, oye.
Por cierto, que estos dos animales son moluscos, y la parte dura que tienen es la concha presente en otras especies de moluscos, como la ostra, pero que ha evolucionado de manera distinta. Lo que tiene la Wikipedia.
Así he estado los últimos 3 días gracias a una avería de Telefónica que había dejado sin ADSL a todo mi barrio, pero hoy ya ha vuelto.
En estos días, vi como mi Gentoo iba lenta cuando no había conexión con Internet y que había que armar un buen jaleo para configurarlo, y pasé de líos (sobre todo, futuros). Quise tirar de la SuSe, pero no la tenía a mano, y vi los CDs de la Ubuntu, y me tiré directo a por ella.
Mis primeras impresiones son muy buenas. Ubuntu se anuncia como Linux for human beings y la verdad me parece que están bastante bien encaminados. Instalación sencilla, con la única dificultad del particionamiento, pero mi caso era especial; y un sistema funcionando con todo lo necesario para el usuario normal (faltaban drivers para MP3 y poco más), y un montón de programas estilo Panel de Control de Windows para configurar todo lo configurable. Muy cómodo.
Os lo recomiendo.
Me ha costado, pero vuelvo a escribir algo por estas lares. En primer lugar, a todos los que leéis esto: Feliz Año Nuevo, que como quien no quiere la cosa, ya nos hemos plantado en el 2006.
Después de Navidad he estado ausente, principalmente porque me fui a esquiar una semanita a Pas de la Casa, en Andorra. Como siempre, esquiar es un placer. Esta vez, hizo mucho frío, estando las temperaturas un par de días entre -15 y -20 grados, y el último día (1 de enero), nevando y decidimos no esquiar. Esa semanita en Andorra, me ha dado un par de cosas que comentar por aquí:

Si este blog tuviese secciones, este post pertenecería a la de Una y no más, Santo Tomás. Me pasó hace una semana, y me ha vuelto a pasar hoy, y parece que se va a repetir más a menudo de lo deseable. Me explico.
El K3b es el programa más extendido en el entorno KDE de Linux para grabar CDs y DVDs. Pues el caso es que al arrancarlo, me salen los siguientes errores:
Could not find mime type
application/octet-streamNo mime types installed
Y no funciona. Así que ya que he conseguido solucionarlo, voy a poner aquí cómo ha sido, para futuros linuxeros con este problema. La solución es tan facil como hacer:
rm -r /var/tmp/kdecache-USER/ksycoca*
No sé por qué pasa, no sé por qué se soluciona así, pero sé que va, y para mí, en estos momentos es suficiente. Creo que para llegar a entender qué es lo que realmente está pasando, necesito aprender mucho. Si alguien lee esto, y me quiere ilustrar, he ahí los comentarios.