








La actividad de esta tarde ha sido, por decirlo de alguna manera, original. El lunes recibí un correo del Club EOI comentando un Curso de Iniciación a la Cata de Vinos, y ese mismo día estaba apuntado. La fecha señalada era hoy y el lugar, un sitio bonito en plena Castellana: la escuela de Ingenieros Industriales. Ha sido cortito, 2 horas, pero suficiente para probar 5 vinos distintos y aprender a diferenciar sus distintas características, con qué pegan y con qué no, por qué saben así y cuál es su proceso de elaboración. Pinceladas básicas, pero muy interesantes, y todo bien regadito.
Si tenéis oportunidad, haced un curso de esto. Nosotros por lo pronto, vamos a utilizar de vez en cuando las copas de vino para distinguir los aromas, los colores y combinarlos con las comidas adecuadas. 🙂
Me preguntáis muchos (varios) por qué no escribo aquí. Fácil: me paso 8 horas delante del ordenador en el trabajo y es verano. Esto tiene dos consecuencias fatales para la actividad en este blog: 1) Que tengo pocas ganas fuera del trabajo de usar el ordenador y 2) que estoy poco tiempo por casa.
Pero bueno, este fin de semana ha sido una excepción, y he estado bastante tiempo por casa y hasta me apetece escribir unas líneas (pocas, eso sí). ¿Qué tal por Madrid? Bien, muy bien. ¿Algo a destacar? Todo y nada, pero dado el carácter festivo-cultural que viene caracterizando este blog en los últimos tiempos, tal vez lo más destacable fueran las fiestas de Torrelodones. Sigo sin explicarme por qué no son de Interés Turístico Internacional, como las de Alcoy, pero bueno… Estuvo entretenido, y pude sacar un par de fotos del río Guadarrama y un puente romano que lo cruza, que comparto con vosotros.

La última semana ha sido especialmente intensa. Empezó con el fin de semana en Hogueras. Bautismo de fuego como madrileño: en la A-3 comulgué con el resto de villanos, sufriendo el típico atasco de salida (a más de 100 km) de Madrid. Luego, las 48 horas en Alicante fueron como tenían que ser, dormir poco, y mucha playa, mucha piscina, mucha vida familiar, y mucha vida nocturna.


Y el resto de la semana en Madrid, también ha dado de sí. Vinieron mi ex-compañero de piso y mi ex-jefe de Sevilla a trabajar a Getafe, y aprovechamos para cenar con ellos el lunes. Me confirmaron las fechas en que iré a Suecia. Hemos seguido la preparación física para la temporada 2007/2008 corriendo por el parque. He fijado también la fecha de mis vacaciones, y ya tengo los vuelos y el albergue. También un día aproveché para quedar con amigos varios.
Y para acabar, el jueves, la empresa decidió que era día de team-building, esto es, nos fuimos a Cercedilla a un sitio de Multiaventura, y allí que nos pasamos la mañana saltando de árbol en árbol a través de tirolinas, puentes de cuerda, maderas inestables y cosas similares. No comentaré lo patoso que fui ni lo mucho que me duelen distintas partes de mi cuerpo hoy. Encima, por la tarde-noche, había venido un amigo de Sevilla, con el que estuvimos tomando algo.
Ahora a ver lo que deparan los próximos días. Este fin de semana está bastante ocupado, veremos qué tal la semana…
Una semana más, y ésta ha estado movidita. El finde pasado vinieron Inda y Yuka de visita a la capital de España, y aunque se mojaron de lo lindo, lo pasamos bien… Madrid les va gustando. Además, el domingo por la noche, el Real Madrid ganó la Liga, y tuve la oportunidad de conocer Pinto (sí, el de la frase entre Pinto y Valdemoro) ya que el tren de Santi se había quedado parado allí, porque había tenido lugar un arrollamiento, y me acerqué a por él. Tuvimos la enorme suerte de vivir en primera persona la euforia de los coches pitando y con las banderas por todo Madrid. Hablando de fútbol, empieza a preocuparme el hecho de que cuando fui a Valencia, el Valencia empezó sus años dorados; el año pasado en Sevilla, el equipo del Nervión también se salió del escalafón; y ahora, el Madrid, vuelve a recuperar su esplendor perdido… ¿Seré el talismán? Jeje.
Por otra parte, esta semana en el trabajo ya he empezado a hacer finalmente cosas, lo cual hace los días muchísimo más entretenidos que al principio; y en el piso ya tenemos ADSL (se acabó el robarle el Wi-fi a los vecinos), después de eternas peleas con Telefónica. Además, ya hemos empezado la temporada de verano, corriendo por el parque de enfrente de casa (ojo, que aquí están en cuesta).
