
Tras pasar la noche en San Antonio, zarpamos en dirección norte para proseguir con nuestro plan. Suave navegación con mar de fondo de popa, y viento de través, y llegamos a comer al Puerto de San Miguel, que no es un puerto deportivo, sino un puerto natural (cala), en la que nos bañamos disfrutando del entorno natural característico de las Pitiusas. Aprovechamos esta parada también para grabar algún vídeo con el dron, y un par de los tripulantes también se bajaron aquí, ya que la idea de otra travesía de vuelta (aunque no iba a ser igual) no les seducía en absoluto.

Cuando me propusieron empezar la temporada de verano, con una travesía en velero alrededor de Ibiza y saliendo desde Denia, he de admitir que me dio cierto respeto, aunque afortunadamente se me pasó pronto. Me encanta ir a Ibiza fuera de temporada y disfrutar de las magníficas calas que hay por toda la isla, y lo de tripular un velero, me atraía como curiosidad. Así que dije sí.
El resultado fue mejor de lo esperado. Han sido unas vacaciones perfectas para desconectar. Suficientemente relajadas para descansar y recuperar fuerzas, y lo suficientemente activas con todo el manejo de cabos y velas, como para no tener mucho tiempo para pensar demasiado. El máximo esfuerzo intelectual era ver qué viento iba a soplar al día siguiente y ayudar a nuestro capitán a decidir la noche donde fondearíamos.
Si a eso le añades un tiempo espectacular, una tripulación perfecta, y descubrir un nuevo hobby, creo que es normal que esté pensando en cuándo repetimos… (e incluso en sacarme el PER!).
Más fotos con olor a mar en esta presentación.