El otro día me mandó mi amigo Néstor una noticia muy interesante del periódico Spiegel: Norwegens Kühe schlafen jetzt auf Matratzen, o lo que es lo mismo en cristiano: las vacas de Noruega van a dormir a partir de ahora en colchones. Qué majos, los noruegos, cómo cuidan a sus vaquitas. Sí y no. Resulta que han promulgado una ley (sí, como lo oís, una ley) que obliga a los dueños de vacas a proporcionar a éstas un bonito colchón para que duerman a gusto las señoritas. Como diría Obélix: están locos estos noruegos… Pero es que no es cosa de los noruegos: ellos sólo aplican la directiva europea correspondiente. Ahhhhhh, eso mejora mucho las cosas. Lo único que han hecho los noruegos es cumplir órdenes (demasiado rápido, tal vez) de Europa. Bueno, vale, estos europeos están locos, o estamos, mejor dicho. Sí, eso es cierto, pero tenemos excusa: hay unos estudios que relacionan la comodidad del establo de las vacas con la cantidad de leche que éstas producen, llegando a un 10% más. Ahhh, entonces la culpa es de las universidades que tienen demasiado personal de investigación ocioso, ¿no?
Madre mía, cómo está el mundo.
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