No sé qué hicistéis el domingo pasado. Pero media España estaba delante del televisor viendo el baile de cifras que se traían, primero con las encuestas y luego con el recuento provisional de los votos. Otros muchos estábamos enchufados a la web del Ministerio del Interior para seguir el recuento a nuestro aire y, además, con adelanto respecto a la tele…
Uno ha pensado media vida que los escaños/concejales/etc se repartían proporcionalmente, y que había un mínimo (el famoso 5%) por encima del cual todos se llevaban concejales proporcionalmente a los votos recibidos. Pues no es exactamente así. Lo que se aplica en España entre otros sitios, es la Ley d’Hondt. Yo voy a tratar de explicarlo a mi aire que, a veces es muy didáctica, y otras totalmente incomprensible; aunque os recomiendo que os leáis la explicación de la Wikipedia, que es mucho más completa que la mía.
Básicamente se hace lo siguiente. De todos los votos emitidos, quitamos los votos nulos (aquellos que tienen dibujitos, papeles que no toca, varias papeletas, etc.), y tenemos los votos válidos. Contamos los votos de cada candidatura y sacamos los porcentajes. Nos quedamos únicamente con las candidaturas que superan el 5% en las locales o el 3% en las nacionales. Y entonces, viene lo que es en sí mismo el aporte de D’Hondt: los votos de cada candidatura los divide por 1, 2, 3, etc. hasta llegar al número total de escaños/concejales. Los resultados de estas divisiones se ordenan de mayor a menor, y cada puesto en esta clasificación corresponde a un concejal. Obviamente, si el numero de concejales es 30, el resultado en el puesto 31 ya no tiene concejal. Esto, como podéis imaginar, puede ser un poco trabajoso para hacerlo a mano. Menos mal que la gente de Opipublic nos presta un Excel que nos ayuda en las simulaciones.
Si os habéis fijado, para establecer el porcentaje mínimo necesario para participar en el Sistema de D’Hondt (que no implica tener representación, los números son muy caprichosos) está establecido respecto a los votos válidos, que incluyen los votos en blanco. Esto hace que los principales damnificados de los votos en blanco sean los partidos con unos resultados cercanos al mínimo, como bien comenta Inda.
Esto se hace especialmente sangrante en algunas ocasiones donde las cifras (caprichosas como ellas solas) dicen que con un 5,01% sí se tiene un concejal, y por unos cuantos votos en blanco, se queda dicho partido por debajo del 5%. Curiosamente, una de las ciudades que seguí con especial interés en la noche electoral fue Alicante. Si os fijáis en los datos, EU se quedó en el 4,93%, habiendo un 1,66% de votos en blanco. Si esos votos en blanco se restaran al total de votos válidos, los resultados cambiarían ligeramente ya que los nuevos porcentajes serían: PP (44,83%), PSOE (41,87%) y EU (5,01%); y, además el PP no tendría 15 concejales (mayoría absoluta), sino 14, yendo a parar éste a EU, que se ha quedado sin concejales por un puñado de votos. Curioso, ¿no?
Comments ( 2 )