Hace unos meses me compré unos billetes de avión para este fin de semana. Y ahora estoy medio arrepentido. Es el problema de tener que comprar los billetes con tanta antelación. En aquel momento, el avión parecía una opción como otra cualquiera, con sus riesgos, pero una opción.
Hoy las cosas han cambiado bastante. Después de mi última experiencia en Barajas y de las noticias de huelgas encubiertas, ahora mismo voy camino del aeropuerto con el ánimo hecho a que mi vuelo se retrase, se cancele y me estén mareando toda la tarde por la T-4 con sucesivos cambios de puerta.
Bueno, me llevo algo para leer y una buena dosis de paciencia, y los ojos bien abiertos para “disfrutar” con las distintas personalidades que afloran en estos casos…

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