Segunda semana en Madrid. Poco a poco, empiezo a acostumbrarme a esto de trabajar. Y ya tengo una “rutina”: ya tengo tarea, con lo cual estoy más que entretenido en el trabajo; el cuerpo ya se ha acostumbrado a que las 6:45 es una hora más que decente para ponerse en marcha; el coche ya se ha aprendido el camino; la radio sabe qué emisora hay que sintonizar; siempre está la misma plaza libre en el aparcamiento;… No sé de dónde se habrán sacado eso de que el hombre es un animal de costumbres, jeje.
Por lo demás, voy conociendo mejor mi barrio, sus accesos (los famosos túneles de la M-30 tienen su gracia) y alrededores; y me estoy dando cuenta de que existen, al menos dos Madrid distintos. Uno es el Madrid en metro, que es muy fácil de conocerse (en las bocas de metro dan unos papeles con unas líneas de colores pintadas muy prácticos), pero el Madrid en superficie… Ése es más difícil. El otro día hice todo este camino porque me dejé llevar por mi orientación… Claro, pasó lo que pasó, 20 minutos dando vueltas cuando estaba a sólo 500 metros de mi destino…

Bueno, y ya para acabar este post multidisciplinar, un par de fotos de las vistas desde mi habitación. Como véis, la vista por la parte alta, está bastante bien, el problema es cuando miras en primer plano, que hay una pequeña subestación eléctrica.

Comments ( 4 )