Si queréis que cuando llamáis al teléfono de atención al cliente os atienda una persona de carne y hueso, en lugar de pasarte 5 minutos lidiando con el contestador inteligente “Disculpe, no le he entendido…”, sólo hay que usar las palabras mágicas:
-Por favor, di brevemente el motivo de tu llamada.
-HACER UNA RECLAMACIÓN
-Le atiende X, ¿en qué puedo ayudarle?
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